En el título reflejo lo que dije días atrás, todo pobre por solemnidad. Jugaron a no perder, con un atenuante para peñarol que se presentó todo descuajeringado mientras a Nacional lo daban como el PSG uruguayo.
Y los que somos de Nacional, pero pensamos, sabíamos que el tema no sería sencillo. Y fue tal cual, peñarol debió ganar el partido en los 120 minutos de juego y no pudo. Lo de Nacional para llorar, un equipo mal integrado, inconexo, sin un padrón de juego definido tal cual fue el año pasado, equipo de pelotazo, sin juego colectivo, sin desborde, en fin todos vimos lo que fue Nacional.
Ahora los dardos van para el entrenador y para quien lo trajo y lo banca. Este señor Viera, ya hoy no debiera estar un minuto mas en la conducción. No sabe nada, juega a la retranca, es miedoso por no utilizar otra palabra, hombre inocuo e intrascendente, frío, inerte. No va a hacer historia si no lo paran en seco y le dicen esto es Nacional hay que jugar para ganar, si se pierde mala suerte, pero no dando lástima. Hizo todo mal en el clásico y después sale a justificarse diciendo que quedó satisfecho. No tiene verguenza, subestima a los dirigentes y a la parcialidad. Hubiera sido mas fácil y honesto decir me equivoque, no es delito.
Si ya se, y a quien traes, a cualquiera, hasta que demos con uno que sepa donde está y que debe hacer. Viera afuera a esperar turno en un equipo chico que es lo único que puede hacer.
Perchman otro que viste y calza ha traído perros a granel con pagas exorbitantes, dejó al diente López un mentiroso contumaz .
Lo de Nacional fue muy triste como para callarse la boca, fue irritante verlo.
Una palabra para el periodismo deprimente que ha comentado todo esto, Un horror, pésimas voces, gritos y conceptos repetitivos que dieron pena.
Enrique Bello
No hay comentarios:
Publicar un comentario